Por qué la escuela acaba con la creatividad

La semana pasada paré a repostar, y la chica que me cobró en la gasolinera, estaba haciendo los deberes de su hijo encima del mostrador.

Decidí que no podía pasar ni un día más sin escribir este post.

Posiblemente este artículo acabará siendo controvertido… O no. Quizás de lo que voy a hablar en él, es algo que todos ya sabemos… O no.

Pero es que el tema de la educación, es uno de los que más me toca la fibra y por eso me gustaría conocer tu opinión. Hoy te cuento la mía.

Contesta sinceramente: ¿sabes decir de carrerilla cuáles son todos los ríos de España? ¿Y los de Sudamérica? ¿Podrías decirme con exactitud todas las fases de la Revolución Francesa? Porque yo, cuando estaba en el cole, me sabía todo esto de mecánicamente cuando tocaba examen. Y si ahora sé contestar a estas preguntas, es porque, ya de mayor, me parecía bastante vergonzoso haber ido tanto tiempo a la escuela y no tener ni idea de nada de esto, así que me puse a leer por mi cuenta sobre ello. ¿En serio? ¿Después de tantos años de chapatoria? Pues sí…

De pequeñita yo era una niña llena de creatividad y a tope de imaginación. Pero después me tocó ir a la escuela, donde había que recortar por la línea de puntos, y pobre de ti como te salieses por fuera de la línea al pintar. Poco a poco, te van “encajando” en un grupo, a ti y a todos. Te ponen deberes en los que solo hay una respuesta correcta y te hacen pasar exámenes estándar. Para cuando me di cuenta, habían pasado 20 años, había finalizado todos mis estudios y de repente me pregunté qué había sido de aquella niña tan creativa a la que se le ocurrían cosas geniales. Si quieres saber más, esta es mi historia.

Nos pasamos nuestra infancia y adolescencia dentro de centros educativos varios, que funcionan a base de pasividad, conformismo y repetición de conceptos. Pasividad, para que no destaques dentro del grupo; conformismo, para que asumas que no hay otra forma de ver las cosas; y repetición, para ver si así te haces súper listo almacenando información en tu cerebro así porque sí, da igual si no la asimilas.

 

la escuela

 

Los castigos

Están los niños listos, y los tontos. Todos lo sabemos, ¿no? A mí es que se me pone hasta mal cuerpo solo con haber escrito esta frase. Lo que todos sí sabemos, es que esos niños calificados como “tontos” quizás sean brillantes, solo que no les interesan los contenidos que se tratan en las aulas. ¿Una persona sin estudios, o “malo” en el cole no puede tener millones de habilidades positivas? Estoy segura de que conoces muchos ejemplos cercanos a ti en los que algunas personas han creado grandes empresas o instituciones sin tener ningún título académico (yo conozco infinidad de ejemplos), por no hablar de Amancio Ortega, el hombre más rico del mundo, quien empezó a trabajar a los 14 años como dependiente de una tienda de ropa en A Coruña; o Steve Jobs, quien dejó la Universidad en su primer año para hacerse multimillonario a los veintipocos.

En el colegio, el error es algo que se castiga, incluso a veces se ridiculiza. Te infundan el miedo a equivocarte, a ser tonto, porque si haces algo de forma incorrecta posiblemente te encuentres después con un castigo desagradable. Y sino, siempre tendrás la desaprobación de tu profesor. Recuerdo que, en una redacción de inglés escribí mal la palabra wardrobe (armario), y la profesora de turno hizo que la escribiese 100 veces en un papel para que no se me olvidase. Ahora acabo de ir a Google a ver cómo se escribía porque no recordaba si era con “b” o con “v”… Muy efectivo el castigo… Y eso que yo era de las “listas”.

Después te haces mayor y, efectivamente, tienes miedo a equivocarte. Todo el tiempo. Normal que lo tengas, si desde que has aprendido a leer y a escribir te han dicho que es lo peor que te puede pasar. Y alguien que tenga este problema, no va a ser creativo, ni un gran emprendedor, porque nunca se va a jugársela para hacer algo distinto, algo en lo que tenga que arriesgarse. No va a querer aprender de sus errores porque no está dispuesto a cometerlos.

Los niños que no son buenos estudiantes, los que no se adaptan a la escuela, “los tontos”, esos “a los que no se les da estudiar” tienen que aguantar toda su estancia en el cole que les digan que son unos zoquetes, unos vagos, unos borricos. Si a una pequeña personita le dicen todo ese tiempo una y otra vez “eres tonto”, “eres tonto”, “eres tonto”, “eres tonto”… ¿Qué crees que va a pensar él? ¿Qué es listo? Que va… una de 2, o se queda traumatizado para siempre, o tiene que hacer un esfuerzo extra toda su vida para demostrarles a todos lo equivocados que están.

No parece muy justo.

 

Todas las razones de por qué la escuela acaba con la creatividad Clic para tuitear

 

Los deberes

En teoría, los deberes sirven para que los niños se responsabilicen de sus tareas. ¿En serio? ¿Llegar a casa y tener que seguir repitiendo de nuevo lo que nos están repitiendo ya de por sí en el cole? Me parece muy acertada de la frase de este artículo:

la escuela

Muchos papás y mamás pasan las tardes (o las noches) después de una larga jornada de trabajo y quehaceres, ayudando a sus niños a hacer los deberes, volviendo a cursar primaria y secundaria al completo otra vez. Los más pequeños, se convierten en personitas totalmente dependientes necesitados de ayuda constante porque

A/ No han prestado atención en el cole porque no les interesa

B/ Están cansados después de todo el día metidos en clase y en actividades extraescolares

C/ Tienen miedo a hacerlo mal y recibir un castigo por ello

Es entonces cuando me encuentro chicas en la gasolinera, haciendo los deberes de inglés de su hijo. Esta mamá, le contaba a su compañera de turno, delante de mí y a la vez que me cobraba, que claro, tenía que hacerle los ejercicios al chaval, porque ese día había tenido que quedarse con los abuelos y los pobres señores como que de inglés, no controlaban mucho.

Ole ahí.

Es que no sé si la situación te parece tan increíblemente FLIPANTE como a mí. Una persona a la que no le queda más remedio que coger los deberes de su hijo, dentro su jornada laboral (!) para hacérselos y que al chaval no le pongan un castigo al día siguiente. El niño no solo no aprende nada de esa tarea que le han asignado, sino que, además, se quedará con que “de los deberes ya se ocupa mamá, no tengo nada de lo que preocuparme” con lo cual pensará que siempre se le va a resolver sola la papeleta. Al menos eso es lo que pensaría yo en su lugar.

Ya sé que hay muchas más cosas chungas que se podrían comentar de esta situación, daría para un post entero… Desde luego yo, sigo alucinada.

 

Escuela y creatividad a debate Clic para tuitear

 

Los profesores y las asignaturas

En mi más tierna infancia, me he tragado desde mítines políticos, hasta problemas amorosos, y desahogos varios de profesores a los que no les interesa trabajar, y mucho menos enseñar. Era bastante lamentable. Obviamente no todos eran así, ya que después estaban los que sí valían y se preocupaban por enseñar, pero tal y cómo están montadas las cosas, acaban por desistir. Y luego los valientes, que siguen luchando contra viento y marea, esos sí que son los que cuentan. ¿Pero cuántos son? Hago un llamamiento desde aquí a todos los profesores para que me confirmen que en su cole no es así la cosa, decidme por favor que contáis con un equipo de profes entregados y preocupados por sus alumnos, para poder inspirar a otros coles y arrojar un poco de esperanza al asunto.

Lo cierto es que la escuela sigue respondiendo todavía a un tipo de formación necesaria para unas fábricas y oficinas que ya no existen. Todo está tan orientado a la industria, que de pequeño te decían que no estudiases esto o lo otro porque “no ibas a poder vivir de ello”, o “eso no tiene salidas”. ¿Te suena?

Hoy en día, por muchos conocimientos académicos que tengas, si en lugar de centrarte en el desarrollo de otras competencias como la inteligencia emocional, el trabajo en equipo, la capacidad resolutiva, el criterio… y basas todo en la memorización de datos, malo. Y hablando de criterio… ¿cuántos jóvenes llegan a la veintena sin tener una opinión propia sobre nada, y, como mucho, se limitan a repetir alguna que hay escuchado por ahí?

 

la escuela

 

¿Y qué pasa cuando nos hacemos mayores?

Llegados los 18 años (aproximadamente), sin tener ni idea de la vida, después de años memorizando cosas, ciñéndonos a hacer lo que nos mandan, sin saber cuál es nuestro talento ni qué queremos hacer, tenemos que elegir carrera universitaria, formación profesional o el tipo de titulación que sea.

¿Cuánta gente se equivoca en este punto?

Personas que estudian algo sin pensarlo mucho, o porque “tiene salidas” y lo acaban para luego ponerse a trabajar de ello, también sin pensárselo demasiado. Para cuando llevan 10, 20 o 30 años haciendo lo mismo se dan cuenta que, en verdad, nunca les ha gustado dedicarse a ello.

Y es ahora, cuando nos encontramos a diario con gente de 30, 40 o 50 intentando reinventarse, cuestionándose qué es lo que han estado haciendo todo este tiempo.

En los coles deberían enseñarnos sobre motivación, sobre la búsqueda de nuestro propio talento, sobre autoconocimiento y sobre creatividad. Es algo que muchas veces puede llevarte toda una vida averiguar qué eso que te motiva y para lo que estás hecho; otras, servirá con solo reinventarse un par de veces. Pero no deberíamos llegar a la edad adulta sin esta base tan importante que es

– no tener miedo a equivocarnos

– tener el hábito de explorar nuestro talento

– aprender a buscar motivación

– cuestionarse todas las cosas, no dar nada por hecho

Con esto no digo que no haya que formarse, ni que eligiendo carrera a los 18 todo el mundo se equivoca, faltaría más. En mi propio caso personal, yo elegiría todo lo que estudié una y otra vez y todavía hoy en día sigo formándome continuamente. Desde luego, todos los centros educativos en los que he estado, me han enseñado muchas cosas, buenas y malas, pero muchas cosas.

La creatividad no se enseña, sino que se aprende a través de la experiencia y estimulando la curiosidad y la imaginación, no sentados en un aula repitiendo en alto, todos a la vez, los ríos de España, ni dejando que mamá me haga los deberes mientras trabaja en la gasolinera.

Ojalá los niños del presente, y del futuro, consigan tener esto mucho más claro y que NUNCA dejen de lado su creatividad.

Sé que es un tema controvertido, así que me encantaría conocer tu opinión al respecto. ¿Tienes niños? ¿Cómo ves el futuro de la educación? ¿Sufres en tus carnes la falta de creatividad por alguna de las cosas mencionadas?

¡Te espero para charlar en los comentarios!

 

firma DC

12 comentarios en “Por qué la escuela acaba con la creatividad”

  1. Buenos días Marta.

    Tienes mucha razón en lo que comentas en tu artículo. Me he sentido identificada en muchos momentos al leerlo, sobre todo en esa típica frase que antes se repetía tanto de, «esta carrera o esta otra, es mejor porque tiene más salida».

    En mi caso, tengo una niña, de 6 años, y tengo que decir, que he visto mucho cambio desde que yo iba al colegio, a ahora que va ella. Solo puedo hablar del cole de mi hija, que es el que conozco más y en el que incluso, he participado activamente como voluntaria para entrar en clase, y colaborar en alguna ocasión con la profesora. Tengo que decir, que me parece que hoy en día, los nuevos profesionales de la educación, son más maestros de vocación que con los que yo me encontré en mi época escolar. Los veo más implicados en enseñar, no solo conocimiento en algunas materias, sino en enseñar una educación más emocional, al menos en esta primera etapa en la que se encuentra mi hija.

    Por lo que yo he podido ver, se preocupan más de transmitirles inquietudes por conocer, por aprender, porque sean capaces de expresar sus emociones y sus opiniones. El problema que sigo viendo, es que en gran medida, se les obliga a los profesores a seguir unos temarios y unos objetivos estandarizados, que quizá sean demasiado rígidos y no les den suficiente margen para poder aplicar otras técnicas de enseñanza más motivadoras, es decir, han de cumplir con un temario si o si, porque les viene así impuesto, cuando quizá se aprendiera mejor con proyectos, con aquello que realmente interesa al alumno.

    En definitiva, yo de momento, estoy contenta con los métodos del colegio de mi hija, aunque es verdad que aun queda mucho por mejorar en general en la educación española, sobre todo en lo que se refiere a la motivación de los estudiantes.

    Es mi humilde opinión.

    ¡Gracias por el artículo Marta!

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    • Hola Irene! Gracias por comapartir tu experiencia, sobre todo la que tienes con tu hija. Soy cosnciente de que las cosas están mejorando, ya que he hablado últimamente con profes que me comentan lo que tú… y menos mal que la cosa mejora!! Pero sí es verdad que muchas veces es algo que nace de la vocación del propio profesor que del sistema en sí mismo, por eso tengo mucha fe en estos profes valientes que quieren mejorar las cosas. Y lo que comentas de la motivación me parece taaaan básico… Ojalá vayamos avanzando, y que tu niña salga súper creativa y motivada del cole cuando sea más mayor. Un abrazo y gracias por tu comentario!

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  2. Marta, gusto en saludarte.
    Como siempre muy buen y realista post.
    Coincido con tu planteamiento, más un, lo palpo a diario en los esfuerzos que debo desarrollar y mis docentes, para tratar de abrir las mentes de los jóvenes de la Universidad.
    Un agrado que podamos contestar a esta sociedad educacional que, lejos de avanzar hacia caminos de desarrolloo de las potencialidadesw de los estudiantes, sigue anclada an el viejo esquema del PROFESOR que sdabe todo y el ALUMNO (sin luz) que es ignorante que hay que (des) formar.
    Un abrazo Creativo,
    Antonio

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    • Hola Antonio! Gracias por tu comentario 🙂 Claro, es que los universitarios ya vienen de muchos años de escuela, entonces es posible que sea algo más complicado abrir sus mentes… Mucha suerte en esa búsqueda del talento! Abrazos!

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  3. Hola Marta,

    Me ha encantado tu post, no puedo estar más de acuerdo contigo. El tema de la educación, al igual que a ti, me mueve por dentro. Lo veo algo tan fundamental, tan importante, que todavía alucino que sigamos haciendo las mismas cosas, que cada 4 años se cambie el sistema, que lo importante siga siendo memorizar y no pensar. Ojala me hubieran enseñado a equivocarme y no a memorizar los ríos de España. Ojala se le diera la misma importancia a las matemáticas que a la plástica.
    Ya hay muchos movimientos por un cambio, por eliminar los deberes y escuelas alternativas, pero todavía queda mucho por hacer!
    Un abrazo, y enhorabuena por el post!
    Sara.

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  4. Hola Sara! Clave lo que has dicho de «memorizar y no pensar», porque al final solo consiguen crear personitas sin criterio… Es cierto que empieza a haber movimientos para mejorarlo todo, y espero que de verdad cuaje la cosa para que algo tan BÁSICO se adapte a lo que de verdad importa. Un fuerte abrazo y gracias!

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  5. Ir a la escuela es lo peor que me ha podido pasar nunca. Fue una pérdida de tiempo y dinero terrible. Yo odiaba los deberes, exámenes y trabajos a muerte. Ahora, por mi cuenta, aprendo mucho más rápido y mejor, PORQUE YO QUIERO, no porque alguien me lo impone. Además, cabe decir que la mayoría de cosas aprendidas en la escuela no sirven absolutamente para nada. Yo estudié ingeniería informática en la universidad y por ejemplo en el bachillerato nos hicieron estudiar química, física, filosofía, religión etc. Y luego sales a buscar trabajo y ¡¡¡¡no te piden nada de esto!!!! Las empresas por ejemplo piden un nivel alto de un framework o CMS (por ejemplo WordPress). Así que tuve que estar 3 años encerrado en mi habitación estudiando cosas útiles porque con lo que nos enseñaron en la universidad no había ni para pipas. Al acabar la carrera NO SABÍA COMO HACER UNA WEB. Lamentable. Además, la carrera fue cara de narices (más de 10.000 euros). En fin, solo pensar me pongo malo.

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    • Gracias por tu comentario Marc!! Entiendo tu descontento, le pasa a mucha gente. Y es que lo que te «enseñan» en la universidad normalmente poco tiene que ver después con lo que te piden y necesitas para el mundo laboral REAL… y en cambio te pasas los días memorizando cosas que después no vas a volver a usar jamás. Pero de todo se aprende, ¿no? Un fuerte abrazo!

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      • De todo se aprende, claro que si jeje. Ahora mi objetivo es hacer llegar tráfico a mi web pero no se como hacerlo. He probado las mil y una cosas pero ahora mismo me llegan solo como 50 visitas al día. A propósito, te vi en blog de Laura López; te ha regalado un link «dofollow» en su último artículo «Reporte abril 2016» jejeje. Yo también voy en búsqueda de links «dofollow» para mejorar mi SEO. Un saludo.

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  6. Hola Marta,

    Coincido por completo con tu planteamiento. Me siento identificada por lo que viví en el colegio y me preocupa que después de treinta años las cosas hayan cambiado muy poco y algunas incluso a peor. Tengo una hija en infantil, y a mí a diferencia de lo que comenta Irene, me parece que todo sigue bastante igual. La educación basada en una única respuesta correcta.
    Mi hija tiene cinco años, hará aproximadamente un año traté de pintar con ella en casa de forma diferente a la del cole. La actividad consistía en dibujar en un papel blanco con cera blanca y después pintar todo el papel con acuarela para que apareciese el dibujo. Es decir, que había que pintar pero pasándose de la raya. Era imposible hacérselo entender. La veía poniendo el papel al trasluz para pintar sin salirse del dibujo porque en el colegio le habían dicho que no hay que pintar sin salirse.
    Me recordó a la bronca que me cayó en el cole cuando aburrida de pintar caras de color carne en el libro de plástica (era un libro en el que solo había caras que había que pintar de color carne) se me ocurrió pintar una cara de colores. Os podéis imaginar la reacción de la profesora cuando vio aquella cara azul.
    El caso es que creo que algunas cosas incluso han ido a peor. El tema de los deberes, por ejemplo. En aquella época no era habitual que un padre o una madre estuviese pendiente de los deberes que tenía que hacer su hijo. Al menos, éramos más autónomas y responsables de nuestras «obligaciones». Ahora, la escena de la gasolinera es bastante habitual. Lo veo a diario en el colegio de mi hija con las madres de alumnas de primaria. Están pendientes de los deberes, de los libros que tienen que llevar cada día, de lo que tienen que estudiar, les planifican la tarde, leen con ellas…. Y sí, a veces también les hacen los deberes. Hace unos días una madre me dijo que después de llegar de trabajar a las diez de la noche se puso con los deberes porque a su hija no le había dado tiempo de acabarlos y si no se iba a ir demasiado tarde a dormir.
    En este sentido, creo que la carga de deberes es demasiado grande, pero también veo un problema en la forma de afrontarla de las madres. Yo he dicho que nunca nunca estaré pendiente de lo que tiene que hacer mi hija y que, por supuesto, no le haré los deberes. Sí le explicaré algo que no entienda. No quiero tener una hija dependiente sino autónoma. (Cuando llegue a primaria ya veremos igual me tengo que comer mis palabras, ya veremos).
    Demostrado está que no nos acordamos de lo que aprendimos de memoria en el colegio. Ante esto, coincido contigo, más motivación y menos memorización.
    Un saludo.

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  7. Ah! Se me olvidaba otra cosa supermotivadora. En el colegio de mi hija utilizan un método de lectura que está descatalogado. Como no se puede comprar, los profesores nos dicen que los no lo tengamos de hermanos mayores lo tenemos que llevar fotocopiado. Estoy indignadísima con este asunto. Igual es cosa mía pero que un niño o niña de cinco años aprenda a leer con fotocopias me parece la mejor manera de conseguir que su interés por la lectura sea cero.

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    • Gracias por compartir tu experiencia Cristina… desde luego, es de lo más desmotivador el hecho de que, en lugar de que haya un sistema que potencie las capacidades de los peques, haya que cruzar dedos para que a tu hijo le toque un profe que realmente quiera salirse de la «norma» y que sea como el tipo de profesionales que menciona Irene arriba… es bastante preocupante! Me da mucha pena que no se aprovechen esos años en los que son como esponjas para fortalecer su creatividad y que solo se les enseñe a «pintar por dentro de la raya». En fin, ojalá poco a poco vaya cambiando la cosa!! Gracias de nuevo por tu comentario! Un abrazo y suerte!

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