El dilema “quiero trabajar en mi pasión pero… necesito pagar las facturas”

¿Te suena la situación del título? Yo la escucho muy a menudo. Es algo muy típico: alguien que ha tomado un camino y, por el medio del trayecto, se ha dado cuenta de que lo que hace no es lo suyo o, simplemente, ha descubierto que quiere cerrar una etapa para empezar otra. Dedicarse a otra cosa. Ha descubierto su pasión y, después de un hallazgo como este, con el subidón, es difícil pasarlo por alto. Pero, ya en ese punto, tiene responsabilidades y, sobre todo, facturas que pagar todos los meses. Entonces, la cosa se complica, ya no es tan fácil y emocionante dar el salto.

¿Cómo afrontar este cambio? ¿Tú te atreves?

El punto de inflexión

Sí, hay un punto de inflexión, ese en el que hay un clic, dentro de ti, el momento en el que te das cuenta de que no quieres seguir haciendo lo que haces.

Después, es cuando comienzas a plantearte en serio cambiar de profesión, dejar de hacer lo que haces. Lleva un tiempo que lo asumas, pero las ganas hacen que tu cabeza no pare, tienes la creatividad a flor de piel, es un momento en el que se te ocurren millones de ideas.

A continuación, toca terapia de choque con tu entorno. ¿Cómo explicar a tu familia y amigos que vas a dejar ese trabajo (el que sea) para hacer algo distinto? ¿Cómo les haces saber que, hasta ahora eras panadero y que, de repente, quieres organizar bodas? Ya sabes, te vas a encontrar con muchos muros ahí, muchos “estás loco”, “qué tonterías tienes”, y la palabra “estabilidad” seguro que aparece en más de una ocasión.

Además, pasas a ser “Pedro, el contable” a “Pedro, el wedding planner”. Cuando todo el mundo pensaba en ti y te identificaba con los números, de repente, tiene que comenzar a verte de otra manera. Esto choca, como es lógico, y no gusta a todo el mundo. Si estudiaste contabilidad, trabajas de eso, y se supone que lo que tienes que hacer el resto de tu vida… ¿o no? De ti depende ser más fuerte que todo esto y ser fuerte con tu convicción.

Querer cambiar de trabajo y emprender, es complicado, todos lo sabemos. Pero lo es aún más, cuando quieres comenzar de cero, cortar tus ingresos estables de golpe y, aun así, tener que seguir pagando las facturas, la hipoteca y el cole de los niños todos los meses.

 

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Hacer borrón y cuenta nueva y seguir pagando las facturas desde el minuto uno (sin tirar de ahorros), es difícil… pero no imposible. Vamos a ver cada caso por separado, aunque la solución, es la misma para ambos.

 

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¿Trabajas para una empresa?

Hace poco escuché que, en la actualidad, en una vida laboral normal, tendremos, de media, unos 15 trabajos. ¿Te parece mucho? La reinvención está a la orden del día, y yo soy muy partidaria de que así sea. Forma parte de la evolución de cada uno. Antes, te hacías carpintero bien joven y eras carpintero toda la vida. Probablemente, te jubilabas en tu primer trabajo, ese que estaba muy cerca de tu casa. Ahora, alguien en esta situación es algo casi extraordinario.

También se dice por ahí, que es cosa de 3,5 años en el mismo trabajo para que toques techo y no puedas subir más, que te estanques, que hayas aprendido todo lo “aprendible” hasta el punto de aburrirte mucho.

Lo curioso es que, este hecho, en un país como Estados Unidos, tener un currículum largo, se valora positivamente; a ojos de los americanos, una persona que lo tenga es alguien inquieto, todoterreno y que valora su carrera. En cambio, en España, se ve algo negativo, se cree que “algo habrás hecho para que no sigas en tu primer trabajo” o “este te va a dejar tirado a la primera de cambio”. Entiendo perfectamente la visión de la empresa de querer tener a un trabajador un mínimo de tiempo, el que sea necesario para que sea productivo, lo que no entiendo es que cuando un contrato finaliza, por cualquiera de las 2 partes, el hecho de que tengas varios empleos reflejados en tu vida laboral hagan que seas un apestado, en el caso de que no te hayan renovado tu contrato, o en el caso de que te hayas ido tú, te juzguen por ser ambicioso por haber elegido un nuevo camino.

Más allá del debate que esto supone, pasar de una “vida por cuenta ajena”, a la del emprendedor en solitario, es un gran cambio. Pasas de tener un sueldo fijo todos los meses a tener que buscarte la vida, de que la responsabilidad sea del otro, a que sea totalmente tuya.

Y esto, se las trae.

 

trabajar en mi pasión

 

¿Eres autónomo y quieres cambiar de profesión?

Has descubierto que hay nuevas cosas que te mueven, y esto no es malo. Cuando ya te dedicabas a eso para lo que, además, te formaste, se te ocurre que lo tuyo es otra cosa que no tiene nada que ver. Resulta que eres consultor y, cuando ya tienes tu grupito de clientes fieles, esos que te permiten que los números te cuadren todos los meses, además de una red de contactos en el sector con los que te manejas y te proporcionan trabajo, te das cuenta de que lo tuyo es el diseño de moda.

Puede suponer un “shock” para muchas personas que quieras cerrar aquello que te costó tanto esfuerzo construir, sobre todo cuando lo hiciste y, además te va bien. Por no mencionar lo que te comentaba al principio de tu “cambio de identidad”, de que todos te conozcan por algo y te asocien a una actividad laboral concreta, y ahora quieras cambiar de tercio.

 

Cómo hacer el cambio en ambos casos

Puedes ir a lo loco, hacer un cambio radical, romper con todo de un día para otro sin tener un plan de acción, pero, si lo que quieres es pagar las facturas desde el minuto uno, quizás esta opción no sea la más recomendable. Creo que, lo mejor, es hacerlo de un modo más racional. Cada uno tiene su forma de emprender pero, si tienes una serie de responsabilidades como niños, pagar una hipoteca, pagar facturas, etc, no tienes que renunciar a tu sueño, pero posiblemente quieras hacerlo con los pies en la tierra.

¿Cómo hacer esta transición?

– Cuando empieces con la nueva actividad a la que te quieres dedicar, vas a sentirte pez. Eres nuevo en ello, y aun tienes que aprender sus triquiñuelas. Y esto no siempre es fácil de llevar y más cuando, en tu otro trabajo, tenías cierto nivel y podías manejarlo sin problema gracias a la experiencia. Lo que tienes que hacer es establecer una etapa de transición en la que solapas lo que sabes hacer muy bien, mientras aprendes a hacer lo nuevo. La mejor opción para seguir pagando las facturas, es seguir trabajando en lo que ya haces bien para que, cuando hagas la nueva actividad a la perfección, puedas soltar la anterior. Si no lo haces de este modo, y rompes de un día para otro con lo antiguo para dejar espacio a lo nuevo, sentirás mucha presión porque, para tener al día tus pagos, tendrás que saber desempeñar bien ese nuevo trabajo enseguida. En realidad, no puedes ser buenísimo en algo que estás empezando a hacer, tienes mucho por aprender todavía, ya que todo es nuevo para ti y tienes que hacerte tu sitio poco a poco.

Fórmate para poder hacer bien tu nuevo trabajo. Los estudios que tengas hasta el momento están bien, pero son solo tu base, ésa sobre la que has empezado a construir. Esta carrera, curso, formación o lo que sea que hayas hecho, tendrás que ir complementándolo con nueva formación y con tu propia experiencia.

 

trabajar en mi pasión

Los cambios son inevitables, debes estar abierto a ellos ya que, una vez empieces, todo será una emocionante montaña rusa. Para sobrellevar todo esto, deberás aplicar altas dosis de perseverancia y paciencia, tienes que asumir que no todo va a ser un camino de rosas, que vas a tener que trabajar mucho, que no puedes dejar que los errores que cometas hagan mella en ti y que lo único que diferencia a la persona de éxito de la que no, es que, la primera, es muy perseverante e insiste hasta que consigue lo que quiere.

Y hablando de errores… vas a cometerlos, y mucho vas a estar aprendiendo. De hecho, el que estés cometiendo errores, quiere decir que estás avanzando. Ten paciencia con ellos y no dejes que te ganen la batalla.

– Por supuesto, reduce gastos al mínimo, empezar desde muy pequeño, no quieras tirar la casa por la ventana desde el principio. Lo mejor es ir tanteando, paso a paso, qué es lo mejor, e ir echando leña al fuego dependiendo de los resultados que vayas consiguiendo en los distintos frentes que ataques. Por ejemplo, ¿para qué vas a gastarte un pastizal en una web, así de entrada, cuando igual, para empezar, es más que suficiente algo sencillo? Ya tendrás tiempo de invertir grandes cantidades más adelante, cuando la cosa funcione.

Ponte plazos, razonables, pero concretos. Establécelos según los objetivos que quieras conseguir o los pasos que tengas que dar. Márcalos en el calendario y proponte muy en serio cumplir con ellos. Es la forma de que te lo tomes en serio y de que no te eternices en tomar decisiones.

Intenta ir lo más rápido posible, claro está. La primera razón es la evidente: para salir cuanto antes del trabajo que haces ahora y dedicarte al 100% al que te gusta de verdad. Y la segunda, para no acabar quemado el no ver resultados relativamente pronto, no quieres estar haciendo un esfuerzo tan grande más tiempo del necesario. Date brío, pero nunca te obsesiones con esto de la rapidez, porque esto puede generar mucha presión en ti. Pero procura sacar tus productos o servicios lo antes posible y organizar muy bien el poco tiempo que tengas disponible para tu proyecto. Echa mano de técnicas creativas, ya que te permiten avanzar a gran velocidad, porque te proporcionan métodos para desarrollar nuevas ideas mucho más rápido.

 

Dar el salto no es fácil. Requiere de confianza, decisión y valentía. Pero, desde luego, vale la pena dedicarte a eso que has descubierto que te encanta, con lo que triunfar y sentirte realizado.

¿Y tú, cómo estás haciendo esta transición o cómo crees que debería hacerse? ¡Me encantará conocer tu opinión y que charlemos en los comentarios!

Feliz viaje creativo.

 

firma DC

 

 

2 comentarios en “El dilema “quiero trabajar en mi pasión pero… necesito pagar las facturas””

  1. Genial Marta! Me ha encantado el post 🙂
    Planificación, objetivos claros y mucha formación para conseguir tus sueños. Este tipo de posts siempre animan para perseguirlos sin rendirte!
    Un abrazo!
    Sara.

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    • Me alegro que te haya gustado Sara!! Lo has clavado, sin planificación y objetivos, difícilmente uno puede llegar a dónde se propone, así que mucho ánimo y a por todas. Otro abrazo de vuelta y gracias por tu comentario! 🙂

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