Me fui a Italia todo el mes de Marzo para hacer una pausa creativa y así revisar con calma mi negocio y el rumbo que estaba llevando.
Ella, pensando en hacer un montón de “clics mentales” y venir a tope de inspiración.
Sí que hubo bastantes clics, pero lejos de encontrar la iluminación, de allí me traje más preguntas que responderme, que se sumarían a problemas personales variados que me esperaban a mi vuelta.
No quiero aburrirte con los detalles, pero digamos que he tenido unos meses completitos.
Ahora ya empiezo a ver la luz, pero el vaivén emocional, los retos de la vida y la incertidumbre máxima, pues fue un mix que me hizo estar bastante en la mierda.
Esa sensación constante de no levantar cabeza… ¿sabes?
Son esos momentos en los que, además, tienes que (o más bien, eliges) aguantar esa incomodidad agotadora y atravesar la movida hasta llegar al otro lado.
En algún momento saldrás de ahí, pero no sabes ni cómo, ni cuándo.
Todo esto te lo cuento para ilustrarte un poco cómo han sido mis últimos 4 meses.
Para que sepas que, aún así, conmigo bastante desaparecida, la máquina siguió facturando.
Y quiero contarte cómo fue que sucedió.
Empecemos por el principio
Yo tengo un autoempleo.
Vamos a partir de esa base.
Eso quiere decir que, aunque tenga colaboradores/as, empleados/as etc, sin mi cara y mi trabajo, el business no funciona.
Ya séeeeee este rollo de que está mal tener un autoempleoooo, que hay que tener una empresa que funcione sin tiii, blablabla.
Pero ese no es mi modelo.
Yo respeto todas las maneras, porque todas son válidas y, muchos de mis clientes tienen otros modelos y está bien.
Así como tengo clientes que facturan millones y yo no.
Son decisiones y estructuras distintas.
A mí me gusta mi modelo. Está hecho a medida para mí.
El punto es que no me gusta gestionar personas y me gusta trabajar en lo que hago.
Es un modelo arriesgado si luego no inviertes bien el dinero que ganas.
Y yo, asumo ese riesgo. Aunque ese es un tema para otro día.
Entonces…
Si tenemos esto en cuenta, también dependo de mí para vender.
Lo jodido es cómo vender si estás pasando unos meses de mierda en los que tus neuronas van a ralentí, ¿no?
Pues eso, se consigue teniendo una Marca Personal trabajada.
No hay mucho más secreto.
Pero yendo a lo concreto, estos meses en particular, la gente que me llegó (y compró alguna de mis mentorías), me llegó mediante contenidos míos que ya están ya colgados en redes.
No tuve que hacer nada nuevo.
Ya tengo unos “assets” (mi canal de Youtube, mi Podcast y mi Web) que ya trabajan por mí (sí, aunque yo esté chapoteando en el barro)
¿Por qué funciona esto? Y, sobre todo, ¿cuál es la estrategia?
2 pilares de trabajo, que pasan por equilibrar:
✅Contenidos de formato corto (reels, posts, tweets, stories, tik toks, shorts y similares)
✅Contenidos de formato largo (podcast, vídeos youtube, newsletter, artículos en tu blog o substack y similares)
➡️El formato corto, con el que estás en el día a día, sirve para llegar a personas nuevas, conseguir alcance
➡️El formato largo, sirve para profundizar en los temas y, por lo tanto, conectar más con la gente que ya te conoce
No es lo mismo ver 30 segundos de reel, que escucharte durante 45 minutos de podcast, por ejemplo.
¿De quién me voy a acordar más fácil? Cuanto más tiempo de exposición con tus ideas, mejor.
Por eso son tan fan de esta estrategia.
Porque echas más leña al fuego con lo corto, y mantienes las brasas encendidas con el largo.
Entonces, ¿qué me pasó estos meses de caos personal?
Que tocaba que la maquinaría mantuviese esas brasas, que funcionase.
Mis vídeos largos de Youtube, mis episodios del Podcast y mis artículos están funcionando 24/7 en internet a un clic de cualquiera.
La gente que me compró estos meses, formaba parte de ese grupo que ya me conocía, y que dio el paso a base de conectar conmigo con estos formatos.
Obviamente, esto no es algo que se pueda mantener eternamente, porque tiene un techo. Eso quiere decir que lo ideal es meter leña nueva todo el rato a la máquina…
…Pero “nos vale” para mantener brasas en una época en la que no podemos hacer mucho más.
Nada se para. Solo se ralentiza.
La tarea: que elijas tu formato corto y tu formato largo y los canales en los que más a construir cada uno. ¡Y a darle vida!
Equilibrar lo práctico y lo emocional
En mi caso, el tema comunicación me cuesta mucho cuando estoy completamente abrumada por la vida.
Sé que hay gente que tiene un perfil más ejecutor, que le da igual 8 que 80 y se graban y salen a contar cosas independientemente de cómo estén.
A mí se me hace muy bola.
Intento que sean épocas lo más cortas posibles, pero como tengo esa maquinaria funcionando, me permito a mí misma meterme un poco en la cueva y sobrellevar las movidas como puedo.
Nadie dijo que emprender es fácil.
Tiene sus peajes, como todo.
Y, en algunas cosas, es una mierda, no nos vamos a engañar.
Pero también tiene peajes quedarse atrapado/a en un curro de mierda sintiéndose inútil.
Es lo mismo, tiene pros y contras.
Pero cuando quieres tener una vida (y un emprendimiento) 100% coherente contigo y alineado a tu modo de vida (como yo lo estoy haciendo) vale la pena totalmente.
Es verdad que, si te gusta jugar al juego, te tienen que gustar también sus normas…
Yo, personalmente, no podría con otra forma de vivir, ésta es la que me gusta.
Emprender, tener libertad creativa y trabajar en algo que sienta que aporta valor a las personas.
Por eso, a pesar de tener que capear también con el negocio en una época chunguilla, yo no me bajo del barco.
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Imagen via Unsplash