Conozco mucha gente competente a la que explicar a qué se dedica puede llevarle varios minutos.
Y, aún así, no se le entiende.
No porque lo que hacen sea muy incomprensible, sino porque como es mezcla de varias cosas, no confían en lo que están diciendo y empiezan a dar vueltas non stop.
Los mandatos sociales nos dicen que tenemos que especializarnos.
Cuanto más, mejor.
El sistema educativo, dice que es más fácil colocarte en el mercado laboral.
El Mercado Laboral, dice que te centres y que no des problemas.
Las personas de tu entorno, dicen que necesitan etiquetarte para su tranquilidad.
Quienes hacemos mezcla de varias cosas, por defecto estamos en las listas negras de mucha gente.
Pero, personalmente, no me gustaría que estos relatos de m*erda nos apocasen o nos frenasen a seguir siendo como somos.
Primero, porque no tiene nada de malo ser multiapasionado/a.
Es una manera de existir como otra cualquiera, en la que damos rienda suelta a nuestras inquietudes, no dejamos de aprender nunca y de integrar conocimiento y valor al trabajo que hacemos.
Pero es que, además, lejos de “molestar” y gracias a esa capacidad de aprender y mezclar, sabemos dar soluciones a problemas o situaciones complejas, con muchas variables.
Tener distintos enfoques y haber profundizado en distintas disciplinas, es lo que tiene.
Pero hablemos con honestidad: en un mundo que venera la hiperespecialización (hasta el ridículo a veces), todo se hace más cuesta arriba.
Es un poco putada a veces, porque la gente está acostumbrada a etiquetar y clasificar de forma simplista.
Y entonces llegas tú, con tu mezcla de aptitudes y disciplinas que, por muy valioso que sea el mix, requiere de un esfuerzo extra para ubicarte.
Pero no van a pararnos, ya te lo digo.
Y, para eso, hoy vengo con la clave que a mí (y a las personas que mentorizo) nos ayuda a que cuando nos explicamos, no solo nos entiendan, sino que nos contraten.
Abrazando el cambio como modo de vida
En el FalconNews anterior, te contaba que estoy medio saliendo de una época convulsa.
Si bien estoy mejor, cualquier época, evento, o imprevisto loco te obliga un poco a recalcular el prisma con el que ves el mundo y con el que te ves a ti mismo/a.
Súmale a esto, ser alguien que va con 27 antenas puestas en lo que sucede, más 432 ideas por minuto, más 5326 preguntas al día que se hace, más lecturas, podcast y aprendizaje constante.
No solo el prisma cambia más rápido, sino que es un cambio constante y mayor.
Más que cambios diría que son saltos.
Con lo cual, lo que sucede, es que estás en un momento de transición personal y/o profesional y, desde fuera, pareces lo mismo, te dedicas lo mismo, das los mismos servicios…
… pero por dentro, tú estás a otras movidas, gestando ese cambio
El error de esa gente competente que te decía al principio: que no se guardan esa transición, no la mantienen en silencio.
En lo que comunican, tratan de cambiar los vagones con el tren en marcha.
“Bueno, estoy haciendo A y B, pero ya me estoy abriendo a G y R, aunque seguramente meta un poco de D y L. Entonces lo que hago es [meta su solución inteligible aquí]”
Y con eso, se pretende que se entienda como quien dice “soy abogado especializado en divorcios”.
Y no.
Por eso yo separo mucho esos 2 procesos. El interno, y el externo.
¿Pero no es que hay que compartir todo 24/7?
Ya, ya sé que en la época en la que todo es instantáneo es contraintuitivo… pero precisamente por eso.
No nos permitimos hacer los procesos personales en fucking silencio, porque todo tiene que ser para YA.
Quiero hacer un cambio y quiero que se sepa mañana.
Con esto no digo que un proceso de cambio tenga que ser eterno (en mi mentoría de Marca Personal lo decidimos en 2 semanas) pero sí creo que a estos perfiles multipotenciales/multiapasionados nos beneficia mucho para no dispersarnos tanto y para posicionarnos como gente interesante.
El tema es que, en lugar de ir mezclando sobre la marcha, que funcionemos por temporadas, para que nos entiendan mejor.
Es decir, si te dedicas a temas de educación infantil (así en toda su amplitud), en la temporada actual quizás te has centrado más en problemas de aprendizaje de los niños y niñas de hoy… pero es que en tu próxima temporada, puedes partir desde esa base e introducir tecnología e IA para que usen estas herramientas con criterio.
Tu visión siempre es “que los peques aprendan lo mejor posible”, pero tus inquietudes y habilidades pueden ir cambiando por temporadas. Y sigue siendo amplio como para que te dé juego (que sino, nos ahogamos en 2 semanas, que nos conocemos)
Lo que no es útil, es que el resto de la humanidad no te entienda, porque tiene por costumbre escuchar discursos de hiperespecialización simples y al grano.
No nos quitemos valor, pero hagamos ese esfuerzo en comunicar desde la temporada actual para no abrumar.
Aquí estoy, empezando nueva temporada
Mi nueva temporada, tardará algo más en verse, porque se está fraguando el cambio todavía en mí.
Pero va a llegar.
Y estará perfect.
Todavía no sé exactamente qué pinta va a tener, pero me han pasado tantas cosas, que es que ya no soy la misma que un año atrás, y por eso se que se viene.
Podrás pensar que qué guay, porque los cambios molan, ¿no?
Y yo te diré que sí, que mola. Aunque tú (y cualquiera) tienes la posibilidad de cambiar de temporada también.
Porque los sí cambios molan.
Lo que no molan, son las transiciones.
Eso es jodidamente incómodo y no apetece nada.
No apetece lidiar con la incertidumbre, con el no saber por dónde te da el aire, con no ver claramente el próximo paso y con no tener ni la más remota idea de a dónde vas.
Y lo sé, porque es donde estoy ahora mismo: en una transición.
Por eso puedo hablar con propiedad.
Lo fácil sería darse la vuelta y quedarse a vivir en la temporada anterior, incluso permanecer en la anterior pero haciendo mezclas incomprensibles como la que te decía antes que no se entiende.
Sin embargo, yo creo que la vía más útil (y satisfactoria) es aguantarse en esa incomodidad que da forma a lo nuevo y mantener la temporada abierta hasta que es momento de cerrar y dar paso a la siguiente.
Algunos disparadores para que te preguntes para dar forma a tu Nueva Temporada:
– ¿De qué cosas quiero deshacerme de mi temporada actual?
– ¿Qué mix ingredientes podría tener mi nueva temporada? (Aunque, ahora, no tengan mucho sentido)
– ¿Qué cambios me han pasado últimamente o de qué temas he aprendido que me guían hacia ese mix?
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