Hola, soy Marta y soy altamente cambiante

– Hola Marta. ¿Qué te trae por aquí?
– Pues bien…

…Hace unas semanas, cambié mi bio de twitter y puse esto:

Es una realidad: soy de naturaleza cambiante.

Lo cual, hasta hace bien poco, lo tenía valorado como “defecto”, como poco, cosa a mejorar.

Si no era que cambiaba de inquietud, cambiaba de hobby, de casa, o le daba una vuelta completa a toda mi profesión.

Ya se sabe, en los tiempos que corren, una persona adulta, debería buscar la estabilidad, remar contra este mundo lleno de incertidumbre (léase con una mano en el pecho y haciendo aspavientos con la otra) y apuntalar su vida con un trabajo predecible (en el sentido de que sabes de dónde va a venir tu próxima factura) además de un círculo de amigos y colaboradores con los que contar a diario.

Well…

Digamos que yo daba todo este razonamiento por bueno. Solo había un pequeñísimo detalle que no encajaba en todo esto. Nada, diminuto: que yo no soy así.

Mientras trabajaba por montármelo según “la teoría”, en paralelo, pensaba en cómo montar otro blog, o en cómo participar en nuevos proyectos, formarme en cosas distintas, modificar una y otra vez mi(s) casa(s) y probaba 400 cosas diferentes, tanto en el ámbito profesional como en el personal.

No tiene pinta de que el tema de la estabilidad fuese a encajar conmigo. Más que nada porque, aunque lo consiguiese, en seguida veía otra cosa en la que mejorar y ya quería cambiarlo… otra vez.

He de decir en mi defensa, que no es cambiar por cambiar mi modus operandi, sino que me sale esa iniciativa, porque veo que hay algo que puede mejorarse, o que me interesa más. O que puede enriquecer de alguna forma lo que ya hago o tengo ahora. No es eso de empezar muchas cosas y no acabar ninguna.

Eso NO. Con eso no puedo.

Pero bueno, ahí seguía la connotación negativa del tema.

¿Solución a todo esto?

Pues no pretender cambiar que quiero cambiar. Más que nada porque, para mí, el cambio es sinónimo de evolución, de crecimiento. Porque creo que la vida (y, por lo tanto, las empresas) se trata de eso. Sino, ¿qué pintamos aquí? ¿Para qué matarse a trabajar?

Sí, ya sé que el cambio no siempre es bueno, y que, si algo funciona, a veces es mejor dejarlo cómo está. Pero eso, lo dejamos para otro post.

 

¿Para qué renegar? Mejor, sacarle partido

La cuestión es que, con este rollo de que uno tiene que encontrar su propósito/pasión (esas motos que te venden que, cuando llevas varios meses subido en ellas, no sabes ni de dónde ha salido) sumado al tema de la estabilidad pues me hacía estar incómoda con mi “naturaleza cambiante”. Cuando, en realidad, es algo que me gusta. Sobre todo si lo veo en otra persona.

Quizás es porque tenía asociado que no está bien ser inconformista, o porque no me sentía reflejada con esos que llaman “culo de mal asiento”, con el caos. Tengo un alto sentido de la responsabilidad y la coherencia, soy extremadamente organizada y metódica, así que pensaba que no podía ser que mi forma de hacer las cosas fuese inconsistente, que tenía que centrarme y encontrar esa única cosa en la que brillar y ceñirme a ella.

A esto, había que sumarle mi condición particular dentro del contexto que me ha tocado vivir: entré en la universidad en 2003, cuando había oportunidades para todos y un título caso que te garantizaba un trabajo de provecho… y me gradué en 2008, cuando las empresas empezaban a capear un largo temporal y nadie me estaba esperando ahí fuera.

Digamos que estoy curtida para la supervivencia en la incertidumbre absoluta.

Aun así, no veía la forma de hacer del cambio una forma de ganarme la vida, de prosperar (como lo llaman). Cambiar no es un trabajo en sí mismo, aunque, empecé a preguntarme: ¿y aprovecho las habilidades que conlleva estar hecha y acostumbrada a evolucionar y mejorar constantemente?

¿Puede hacerse de eso un trabajo? (Inserte aquí emoji pensativo)

Así que, en pleno trabajo tortuoso de “búsqueda de lo mío” (cuando ya se supone que “lo tuyo” es eso que estudiaste en la universidad, tal cual) pues se me iluminó la bombilla…

 

¿Y me replanteo el significado de lo que es “cambiar”?

Significado de la RAE de cambiar:

 

Mi significado de cambiar: ser adaptable a los nuevos contextos y oportunidades

 

Características negativas asociadas al cambio: inestabilidad, inmadurez, falta de foco. En empresas: irresponsabilidad, riesgo, liderazgo pobre, estrategia poco efectiva, humo, lavado de cara

Características positivas que yo asocio al cambio: adaptabilidad, oportunidades, mejora, impacto, relevancia, supervivencia, innovación, visión, humanizar, evolución, reinvención

 

Entonces, di con la clave. Después de 10 años trabajando (¿ya?) en distintas cosas, creando mi propio camino, cuando miro atrás, veo que, en realidad, aunque haya hecho muchas cosas distintas, todo tiene el mismo hilo conductor: la innovación y el cambio a mejor de las empresas e instituciones. Tooooda mi experiencia y herramientas estaban basadas en lo mismo.

Sea esto productos (mis principios), estrategia, servicios, procesos, o cambios de cultura empresarial.

 

¿Tú también eres un “culo inquieto”? Mira hacia atrás y trata de buscar el hilo conductor de todo lo que has hecho. Si lo encuentras, te garantizo que está noche dormirás a pierna suelta. Clic para tuitear

 

Y ahora… ¿te doy primero la buena o la mala noticia?

Empezamos con la mala. Mejor dicho, la que muchas personas interpretan como mala noticia.

Vivimos (por fin) en la era post-crisis. O, al menos (vamos a ser precavidos), empieza a verse algo de luz. Esto puede aliviar el desasosiego de los amantes de la estabilidad, pero luego se cabrean un poco cuando se enteran de que…

…NADA va a volver a ser como antes.

Esta (supuesta) noticia inquietante (¿cómo que nada va a volver a ser previsible? ¿cómo que tengo que estar reinventándome cada día? ¿cómo que los tiempos de -¿falsa?- estabilidad no van a volver?) viene acompañada de un notición:

Y es que AFORTUNADAMENTE nada va a volver a ser como antes.

Este nuevo período que estamos viviendo, viene tan cargado de oportunidades emocionantes, que es como si los Reyes Magos llegasen cada día. Al menos yo, lo veo así.

Vale, estoy exagerando en el nivel de entusiasmo, porque, efectivamente, esto no es tan TAAAAN guay.

Pero bueno, sobre la crisis y sus oportunidades, ya habló alguien muy listo, hace ya un tiempo:

Aunque yo a la crisis le llamo ruptura, quizás llamar “bendición” a la que acaba de caer, es un poco heavy. Pero…

Sí, hay un gran PERO:

 

Si no estás preparado para vivir en un cambio constante… tu y/o tu empresa estáis perdidos. Todo va tan rápido (especialmente, la tecnología) que los que sí estén preparados y sepan adaptarse y crear nuevos contextos innovadores… te/os van a llevar por delante.

Lo que está clarísimo, es que las soluciones y herramientas son otras (forzosamente) porque los problemas ahora, también son otros. Con lo cual, la actitud tiene que ser otra, las capacidades ídem y la forma de enfocar los proyectos… nada que ver. En lo que (la mayoría) coincidimos en este nuevo contexto que nos ha tocado vivir, es que o desarrollas una capacidad de perpetua adaptación a los cambios rápidos, o lo vas a tener muy complicado para sobrevivir esta nueva oportunidad.

Creo que mencionar a Darwin en este punto puede quedar ilustrativo:

La foto de Darwin es de Wikipedia

 

Buenas noticias para mí

Llegados a este punto, creo que puedo decir que por fin he hecho las paces con mi “naturaleza cambiante” y justo es eso lo que me sirve que pueda aplicar un montón de herramientas de innovación para ayudar a empresas e instituciones a que ellos también puedan crear una forma de trabajar (¡y de vivir!) adaptable y de mejora constante.

No hay muchas cosas sobre este “mundo” que puedan definirse aú

n, pero aquí van unas cuantas cosas en las que creo firmemente, a día de hoy:

– Creo en el inconformismo. En que todo se puede mejorar y que generar incomodidad es lo que lleva a la innovación, a la evolución

– Creo en las personas que de verdad trabajar para generar impacto en lo empresarial, social, cultural, económico y en su entorno en general

– Vivo feliz en la incertidumbre, surfeando con ella y adaptándome a lo que va llegando, para transformarlo en nuevas oportunidades

– Es por eso que, uno de mis principales valores es la flexibilidad, la adaptación al cambio, la acogida de lo inesperado, para crear nuevos escenarios favorables con ello

– Disfruto aportando en proyectos coherentes, siendo la coherencia para mí, la unidad entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace.

– Y, sobre todo, creo en la actitud de las personas, que es lo que nos da poder para cambiar las cosas por las que merece la pena trabajar.

 

Y, en caso de que seas más audiovisual que de lecturas, aquí te dejo un vídeo que publiqué hace unos días en el que hago un resumen de este post:

Si has llegado hasta aquí GRACIAS. Déjamelo en los comentarios para que pueda enviarte un aplauso virtual.

Y, si has visto también el vídeo, dímelo que, además de aplauso te hago la ola.

Marta Falcón
hola@martafalcon.com

Acompaño a empresas en un proceso de cambio, diseñar nuevas soluciones y sacar lo mejor de sí mismas para resolver sus retos.

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