La ambición mal entendida, me bloqueaba (y a ti también, estoy segura)

Cuando emprendes y te pones por tu cuenta, nace el vértigo que da tener libertad total.

Ese vacío que surge cuando no hay nadie que te diga lo que tienes que hacer.

Tú decides.

Tú te organizas.

 

Ahora mismo estoy en Italia, a donde me he venido un mes para reflexionar qué cambios quiero darle a mi emprendimiento.

Así que digamos que ejerciendo esa libertad al 100%.

 

La Falcón en Italia

 

Pero esa libertad, que para mí es importantísimo mantener todo lo que hago, trae consigo mucha responsabilidad.

La de qué hacer con tu tiempo, tu energía y tu esfuerzo.

Y, lo dicho, eso también da mucho acojone, por no decir que muchas veces no sabes ni decidir, ni priorizar, ni concretar pasos.

Ahí es cuando te has librado de tener jefe, pero tú te conviertes en tu peor jefe.

Uno que te presiona, que te pone unos objetivos sobrehumanos y que no te pasa ni una.

En el relato que nos contamos, le llamamos ambición.

Pero, realmente, se trata de autoexigencia.

Sí, tienes la libertad de decidir y organizarte como quieras, o de venirte a Italia y tomarte un tiempo de introspección si te da la gana.

Pero sea como sea, lo que haces y lo que consigues, para ti nunca es suficiente.

Le llamas ambición, porque te has puesto unos objetivos muy altos, en los que seguramente proyectas gran parte de tu felicidad.

Pero realmente es autoexigencia, porque aunque consigas dar algunos avances, consideras que estás muy lejos de lo que quieres y no lo valoras.

Y, si profundizas un poco, es posible que esos objetivos atienden a presiones sociales o creencias heredadas.

 

 

Cómo salir del bucle de la autoexigencia

 

Mi obsesión de este mes, es revisar todo lo que estoy haciendo, para conseguir que mi emprendimiento sea lo más coherente posible con mis valores, mis metas y mi “yo de verdad”.

El motivo es que me estaba “pillando” a mí misma tomando decisiones o accionando cosas que no estoy segura de que estuviesen muy alineadas conmigo.

Por mucho que en el papel suenen genial.

Y de verdad quiero ser coherente con lo que hago, para tener un estilo de vida que me encaje, y poder ayudar a la gente de la mejor manera, pero desde ahí.

Creo mucho en el balance entre obtener unos resultados económicos cómodos y trabajar de forma alineada con mi estilo de vida deseado (que incluye mucha multipotencialidad y libertad creativa)

 

Para este proceso de revisión, hay 3 bloques que estoy siguiendo y que te recomiendo:

💣 Primero, revisar tus “principios de diseño”. Me refiero al diseño de tu vida y de tu carrera. Son como unas premisas básicas que sí o sí quieres que cumpla tu estilo de vida y tu profesión.

Por ejemplo, que me dé libertad, que me haga crecer personalmente, o que respete mi salud mental y física.

💣 Segundo, hacerse preguntas clave y responderlas con honestidad. En este caso, es muy útil revisar si lo que estás haciendo sigue teniendo sentido.

Por ejemplo “¿sigo alineada con este objetivo que me había puesto?”, “¿estoy trabajando con las personas que me gustan?”, “¿mi estilo de vida sigue adaptado a mis prioridades?”

💣 Tercero, revisar si tu sistema de trabajo funciona para cumplir con esos principios de diseño y con lo que ahora está alineado conmigo (en base a tus respuestas)

Yo uso Notion, que es donde tengo el cuadro de mandos centralizado de todo mi emprendimiento, pero tú ordena el lugar donde tengas plasmados tus proyectos (o abre uno para centralizar todo, si es que no lo tienes aún)

Todo este ejercicio, para mí es fundamental para no desviarnos de lo que es importante.

Recomiendo hacerlo mínimo una vez al trimestre e idealmente una vez al año en profundidad (como yo estoy haciendo ahora).

Ambicionar algo que no es tuyo, y autoexigirnos a saco para conseguirlo, es peligroso.

Confundir estos 2 términos, también.

Básicamente porque, independientemente de que llegues o no, si es algo que en el fondo no es “tuyo”, duele mirar atrás y ver todo el tiempo perdido/invertido en algo que no tiene sentido para ti.

De toda la presión que te has puesto para llegar a un sitio que no te aporta nada.

Por desgracia, lo digo por experiencia (burnout mediante).

Acostumbrémonos a tomarnos tiempo para reflexionar y, sobre todo, a hablarnos con mucha verdad.

Es la forma más efectiva que conozco de conseguir lo que sea que es “éxito” para ti.

 

 

Si quieres mantenerte al tanto de todas mis publicaciones apúntate a mi newsletter aquí

 

Deja un comentario