Qué escenario tan ideal: un Cliente te contrata, repite y, además, te recomienda y te hace llegar nuevos Clientes. Para que alguien sea fiel a un Servicio tiene que aportarle mucho. Lo que sea. Pero no basta con solucionar un problema. Si solo solucionas un problema, cubriendo lo mínimo, puedes ser sustituible. No hay necesidad de ser fiel a lo que tú haces.  

Tu pareja rompe contigo. Veníais de pasar unos meses complicados de idas y venidas hasta que, al final, habéis puesto punto y final a la relación de una forma un tanto dramática. En estos meses, te has apoyado mucho en tu mejor amigo/a, el/la cual ha estado al tanto de todas tus preocupaciones y sabe ponerse en tu lugar ahora que estás más triste. Empatía que se llama esto, ¿verdad?

Como usuarios, estamos acostumbrados a tener todo tipo de experiencias con los servicios, desde muy buenas, hasta muy malas. Seguro que así, a bote pronto, te viene algún ejemplo a la cabeza. De las buenas, siempre está el típico ejemplo de esa librería que movió cielo y tierra para encontrar ese libro de edición limitada que no encontrabas. Como mala, seguro que alguna vez has tenido encontronazo con una compañía de teléfonos.

Suele pasar. A veces no lo ves venir. A tu cliente, me refiero. De repente se queja por algo que no te esperabas para nada. O, en otras ocasiones, desaparece incluso antes de que le des presupuesto. No consigues encontrar un patrón de comportamiento. ¿Y si te digo que, si no lo has encontrado es porque no has buscado bien?

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