Todo empezó en un café de 4 horas en Santiago de Compostela. Andrea estaba de paso por la ciudad, así que me acerqué a verla. Después de una comida en la que arreglamos el mundo entero, fuimos a tomar ESE café, en que surgió el tema de lo aburridos que estaban siendo los eventos del mundillo emprendedor últimamente. No hubo que decir más.

Este último mes he hablado con muuuucha gente. He estado comentando cosas con personas que estaban interesadas en el Falcón BootCamp (que por cierto, empieza mañana yeahh!) y claro, me mostraban sus dudas. Una de ellas, es la que “ya he invertido en esto y en lo otro”, “justo acabo de montar la web y no voy a cambiarla ahora” o “bueno, sigo tirando así a ver qué pasa”. No veas la de veces que se ha repetido esta duda. ¡Y es normal!  

Cuando pones en marcha un servicio, normalmente, surgen un montón de miedos. Muchos irracionales. Muchos otros, que tratan de decirnos algo. Y, uno de ellos, que es muy habitual, es ese que sentimos cuando nos da pavor a no cumplir con lo que nuestro cliente espera de nuestra oferta. ¿Será lo suficientemente bueno lo que ofrezco? ¿Mi servicio resolverá su problema? ¿Y si le pido todo este dinero por darle una solución, y luego queda decepcionado? ¿Cumpliré sus expectativas?

Sucede mucho que quieres que tus clientes potenciales te perciban como un profesional premium, y en la práctica das imagen de normalito tirando a low cost. O que dices que quieres dedicarte a una única cosa y, en la realidad, haces de todo y para todos. Si te pasa esto, es muy probable que tengas problemas de posicionamiento de tu Servicio. ¿Cómo solucionarlo?