Cuando pones en marcha un servicio, normalmente, surgen un montón de miedos. Muchos irracionales. Muchos otros, que tratan de decirnos algo. Y, uno de ellos, que es muy habitual, es ese que sentimos cuando nos da pavor a no cumplir con lo que nuestro cliente espera de nuestra oferta. ¿Será lo suficientemente bueno lo que ofrezco? ¿Mi servicio resolverá su problema? ¿Y si le pido todo este dinero por darle una solución, y luego queda decepcionado? ¿Cumpliré sus expectativas?
Sucede mucho que quieres que tus clientes potenciales te perciban como un profesional premium, y en la práctica das imagen de normalito tirando a low cost. O que dices que quieres dedicarte a una única cosa y, en la realidad, haces de todo y para todos. Si te pasa esto, es muy probable que tengas problemas de posicionamiento de tu Servicio. ¿Cómo solucionarlo?
Como usuarios, estamos acostumbrados a tener todo tipo de experiencias con los servicios, desde muy buenas, hasta muy malas. Seguro que así, a bote pronto, te viene algún ejemplo a la cabeza. De las buenas, siempre está el típico ejemplo de esa librería que movió cielo y tierra para encontrar ese libro de edición limitada que no encontrabas. Como mala, seguro que alguna vez has tenido encontronazo con una compañía de teléfonos.
Como sabrás, en el Diseño y planteamiento de tu Servicio, tu cliente tiene que estar en el centro del proceso todo el tiempo. Hay que entenderle y empatizar al máximo con él para identificar sus problemas reales y detectar con exactitud dónde y cómo podemos ayudarle.
A veces las cosas no funcionan y no sabemos por qué. No le encontramos lógica. Mucho menos si es un Servicio, que es un sistema complejo donde hay muchas variables. Aparentemente, lo estamos haciendo todo bien, según el “manual”, pero sigue sin funcionar, no termina de arrancar y, económicamente, no llegamos a los objetivos que nos gustaría. Lo curioso es que, en el caso de un Servicio, solo hay unas cuantas razones que pueden dar respuesta a esta incógnita, así que es relativamente fácil detectar qué puede estar sucediendo. ¿Quieres saber cuáles son?
Suele pasar. A veces no lo ves venir. A tu cliente, me refiero. De repente se queja por algo que no te esperabas para nada. O, en otras ocasiones, desaparece incluso antes de que le des presupuesto. No consigues encontrar un patrón de comportamiento. ¿Y si te digo que, si no lo has encontrado es porque no has buscado bien?
Quizás pienses que, en tu sector, todo está inventado. Que es muy complicado encontrar un hueco específico para ti, que solo puedes optar a ser uno más y, como mucho, a bajar precios. Que encontrar un elemento diferenciador que me haga destacar en tu mercado es imposible. ¿Y si te digo que te equivocas?
Eres una pequeña empresa que no tiene su oferta de servicios definida, ofreces un poco de todo y nada en concreto. Estás empezando con tu negocio, tienes que crear tus servicios desde cero y, aunque tienes la idea, no sabes muy bien cómo darle forma o qué pasos tienes que dar para llevarla a la práctica. ¿Alguno de estos es tu caso?
Cuando lanzas un Servicio, lo peor que puede pasar, es que, como el tuyo, ya haya muchos más exactamente iguales. Que no aportes nada nuevo. Que el tuyo se quede diluido entre una montaña de profesionales que ofrecen lo mismo. Que tu única alternativa sea bajar precios al máximo e intentar competir por ahí.
Pedir un presupuesto y que nunca te contesten y tener que insistir para que te vendan. Haber contratado un servicio y que pasen completamente de tus peticiones, que haya que enviar 15 mails y 20 llamadas para que te contesten. Mandar un correo con un feedback porque con su servicio no has conseguido los resultados esperados y no recibir ninguna respuesta. ¿Te ha pasado? A mí sí… por surrealista que parezca.

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